El pastel de carne, tan sano como el arroz y las lentejas

01/02/2011

El trabajo nutricional realizado por la UMU choca con la idea de quienes desaconsejan este producto por tener 600 calorías

El pastel de carne, todo un símbolo gastronómico y de identidad para los murcianos, como plato que no puede faltar en la dieta semanal. Es lo que demandan los autores de un estudio que ha realizado el grupo de investigación en nutrición de la Universidad de Murcia (UMU), por encargo de la Asociación Regional de Pasteleros, para demostrar la calidad de este producto ante las críticas de quienes consideran que no es aconsejable para el adecuado crecimiento de niños y jóvenes por tratarse de un alimento hipercalórico –cada pastel tiene en torno a 600 calorías–.
Ese relleno de carne de ternera, chorizo y huevo cubierto con masa quebrada y hojaldre «garantiza la calidad alimentaria y, por lo tanto, el pastel de carne debe ser un plato dentro de una dieta sana y saludable como lo son, por ejemplo, las lentejas o el arroz».
Es una de las conclusiones que se extraen del estudio ‘La composición y la calidad nutricional del pastel de carne y la empanadilla’, que ha sido coordinado por Salvador Zamora Navarro, catedrático de Fisiología de la UMU, y en el que han intervenido una veintena de expertos en gastronomía y nutrición, que han analizado cinco tipos de pastel de carne y otros tantos de empanadilla procedentes de establecimientos del municipio.
«La valoración que se hace en todos los casos es muy buena tras haber sido analizados los nutrientes que forman estos alimentos tales como los hidratos de carbono –harina–, las proteínas –carne, pescado, huevos– y las grasas –manteca y aceite–», comenta Zamora, quien afirma que el problema llega cuando se pierde la elaboración artesanal y se sustituye por la industrial.
«Otra cosa es el producto industrializado que lleva grasas de diseño que no tienen nada que ver con las naturales y que deberían estar casi prohibidas para el consumo», explica el profesor Zamora, quien añade que «el organismo sufre al ingerir productos que no son de calidad y hay estadísticas que lo demuestran. Así por ejemplo, que el 10% de los casos de cirrosis se deba a malos hábitos alimentarios es un dato a tener muy en cuenta cuando antes ésta era una patología atribuible siempre a la excesiva ingesta de alcohol. Luego está la obesidad y el sobrepeso, que son un serio problema y que se debe a dietas poco equilibradas y sin variedad».
Comer bien es esencial y, según cuenta el coordinador de este estudio, el pastel de carne y la empanadilla forman parte de esa buena alimentación que contribuirá a vivir más y mejor.
En este sentido, afirma que «en el último medio siglo la esperanza de vida se ha elevado considerablemente pasando de los 60 a los 80 años y esta progresión se puede y se debe ir aumentando. Hay estudios que indican que en un plazo aproximado de unos 50 años la esperanza de vida se puede situar incluso por encima de los 100 años siempre y cuando se lleve una vida saludable y esto pasa, primero, por seguir una buena alimentación y, segundo, por realizar actividad física diaria».
 
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