Ferran Adrià lamenta no haber tenido tiempo de reconciliarse con Santi Santamaria

18/02/2011
Asegura que, pese a las discrepancias, con quien menos diferencias personales tenía era con él precisamente

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* Santi Santamaría fallece a los 53 años en Singapur

Redacción (Barcelona).- Fallecido uno de los polemistas, muere la polémica. Y Ferran Adrià, el gran xef de El Bulli, ha expresado en público su más sentido pésame por la muerte de su rival en los fogones, Santi Santamaria. Cortés y valiente, el cocinero de L'Hospitalet ha lamentado no haber tenido el tiempo suficiente para hacer las paces culinarias con el de San Celoni: "Uno no tiene tiempo de volver a los orígenes. No hemos tenido tiempo para poder reconciliarnos".

En declaraciones al programa El Món a RAC1, Ferran Adrià ha mostrado su tristeza por el fallecimiento repentino de Santamaria a los 53 años este miércoles en Singapur. "Estoy en estado de shock, como todo el mundo. Nadie se lo esperaba y cuando las cosas no se esperan son un shock. Todos los que amamos la cocina estamos muy tristes".

Pero Adrià no ha evitado hablar de las diferencias que tenía con él y ha señalado que "todo el mundo sabía de mis discrepancias con Santi, pero nos conocíamos desde hace 25 años". Precisamente sobre la relación entre los dos, Adrià ha asegurado que con quien menos diferencias personales tenía era con él precisamente. Según Adrià, "Santi, en 1984 ya era un gran polemista y éramos íntimos amigos". Y explica sus diferencias aunque "la confrontación no era con Ferran Adrià, era con mucha gente, aunque yo podía ser el icono". Sin embargo, el afamado chef considera que "con quien menos diferencias personales tenía era conmigo precisamente".

Para justificar esta impresión, Adrià asegura que Santamaria iba mucho a El Bulli: "Era uno de los mejores clientes que teníamos. Durante 5 o 6 años nos venía a ver cada domingo o lunes. Fermí Puig era la otra parte del trío".

                                                                                                                                        La Vanguardia