Las Ensaimadas Más Caras de la Historia

01/10/2012

Hugo Sáenz. elmundo.es

La ensaimada es una de las compras que no puede faltar si eres turista. Pero lo que la pareja protagonista de esta historia no sabía es que tendría que pagar un extra si quería llevarlas a su destino. Ambos llegaron a la puerta de embarque de un vuelo Palma-Reus con una pequeña maleta cada uno, bolsos de mano y sendos paquetes de ensaimadas.
Nada más detectarlos, una azafata de Ryanair les informa de que sólo pueden embarcar con un bulto cada uno –porque no habían comprado las ensaimadas en una tienda del aeropuerto–. En esos momentos de la conversación sus caras ya eran un poema. Rápidamente se afanaron en introducir los bolsos de mano dentro de las maletas, pero el típico dulce mallorquín no tenía acomodo posible.
Mientras tanto el resto del pasaje seguía embarcando y ellos buscaban un arreglo con las azafatas. No fue posible. Los dos accedieron los últimos al avión con cara de pocos amigos después de haber pagado 100 euros por los dos paquetes de ensaimadas.
Pero hay muchas más situaciones. Gente indignada porque tiene que pagar 50 euros o si no, no vuela, discusiones subidas de tono de pasajeros con las empleadas de la aerolínea o personas que al no llevar suficiente dinero encima se ven obligadas a quedarse en tierra por no poder pagar esos extras. Algo que se ha convertido en cotidiano y que la low cost irlandesa, que en las últimas semanas se encuentra en el ojo del huracán por varios incidentes en diferentes aeropuertos, justifica remitiéndose a su web, donde aparece detallada toda su normativa.
Situaciones en las que a veces es necesaria presencia policial
Todos hemos oído infinidad de historias sobre Ryanair. Nadie discute que sus tarifas son muy económicas pero ya se sabe, a veces lo barato sale caro. Venden billetes a precios imbatibles, pero sólo eso, billetes. Si se quiere algo más, toca pasar por caja.
Lo que normalmente incluyen las aerolíneas tradicionales en el precio de sus pasajes, la low cost irlandesa lo disecciona en pequeños apartados que deben abonarse previamente a través de su web. Ya sean maletas, la elección de asientos (las filas de las ventanillas de emergencia), más de un bulto a bordo, embarque prioritario... todo tiene un extra en Ryanair y ya hay quien la ha bautizado como la compañía de las "mil y una tasas".
Una mañana en el aeropuerto de Palma o el de Madrid basta para comprobarlo. Aunque cada vez más gente conoce las peculiaridades de comprar billetes con ellos, todavía hay algún que otro despistado que se lleva una desagradable sorpresa justo cuando se dispone a embarcar o acude a facturación sin haber cumplido alguno de sus requisitos. Y en ese sentido, la compañía es inflexible. Si no se respetan sus normas a rajatabla, el incauto pasajero se ve obligado a rascarse el bolsillo para poder volar. De lo contrario se queda en tierra.
Este tipo de situaciones se da a diario y genera escenas en ocasiones surrealistas que, incluso, requieren de la presencia de agentes de la Policía Nacional o Guardia Civil del aeropuerto para controlar las reacciones de los viajeros.