Un tercio de la población mundial no detecta el sabor amargo por causas genéticas

30/01/2011
Un tercio de la población mundial no detecta el sabor amargo por razones genéticas, trastorno que puede provocar enfermedades como la obesidad, caries o hipertensión, y un 5% de las población es intolerante a este sabor.
Esta es la principal conclusión del seminario sobre la influencia de los genes en la sensibilidad que las personas tienen a los gustos y sabores que se celebra hoy en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) en L'Hospitalet de Llobregat.
El seminario está dirigido por el investigador italiano Paolo Gasparini, que ha explicado que para que se produzca este tipo de trastorno es necesario que la persona afectada reciba dos genes "mutados", uno de cada uno de los padres.
Gasparini, especialista en Genética Médica, profesor de la Universidad de Trieste (Italia) y miembro del Comité Asesor Científico externo del Idibell, ha añadido que además de la genética factores como por la edad, el género, la cultura o el ambiente en el que viven afectan la percepción de los sabores.
"Por eso se explica que en la India la comida sea picante y se cocine con muchas especias y en algunas regiones de África sea muy dulce", ha dicho el investigador.
Paolo Gasparini ha añadido que entre las personas que tienen problemas con este sabor se hacen tres grupos: los que perciben de manera baja el amargo, los que lo hacen de una manera media y los que lo hacen de manera fuerte.
Gasparini ha alertado que no detectar el sabor amargo puede provocar enfermedades como por ejemplo la obesidad, caries o hipertensión.
"Las personas al no notar el sabor de la comida tienden a abusar de salsas, aceites o condimentos y esto puede ser perjudicial para la salud", ha explicado.
El especialista ha dicho que "existen estudios muy contrastados sobre la relación entre la genética y la diferencia del sabor amargo" y ha apuntado que "para el resto de sabores todavía son incipientes".

                                                                                                                                                          EFE