DEL HUERTO AL PUCHERO

20/06/2015

 FLOREN DOMEZÁIN, AUTOR DEL LIBRO DEL HUERTO AL PUCHERO: «EN ESTA VIDA HAY QUE TENER LOS PIES EN EL SUELO Y LAS MANOS EN LA TIERRA»

 

El restaurante de Floren Domezáin transmite calidez, la misma que su propietario. Basta con hablar un par de minutos con este afable tudelano para saber que fue monje antes que fraile, o en su caso hortelano antes que cocinero. Su local está dedicado en esencia a las verduras con las que lleva trabajando desde que era un muchacho, y eso se percibe a través de los cinco sentidos. Desde el maravilloso rojo de los tomates que saltan a la vista, al delicioso aroma a cebolla confitada que emerge de su cocina. Para él, la huerta es un reflejo de cómo debe ser la vida, y eso ha plasmado en su libro Del huerto al puchero: «Es necesario que uno tenga los pies en el suelo, tenga el trabajo que tenga, haga lo que haga, y para eso viene bien tener las manos llenas de tierra. Así es más fácil que te sientas conectado a tus raíces».

 

Del huerto al puchero condensa la sabiduría de Floren Domezáin —creador del huerto urbano más grande del mundo— para que disfrutes montando tu propio huerto donde quieras o puedas, ya sea un jardín o un pequeño balcón. Para él, vivir a pie de campo o residir en un quinto interior en pleno centro de la ciudad sólo implica tener que tirar un poco de ingenio para cultivar: «Los tomates plantados en Tudela saben igual que los de Madrid. Quizá la contaminación de las grandes ciudades se note en otros aspectos, pero afortunadamente para las personas en éste no hay diferencias. Si se tiene poco espacio en la terraza, plantar lechugas es muy agradecido. O si da poca luz en casa, a las judías y a los guisantes les va bien la sombra. Sólo hay que adaptar lo que se planta a las características de nuestra casa».

 

El cocinero defiende que mancharse las manos de tierra nos limpia por dentro y que trabajar un huerto es invertir parte de nuestra energía en nuestro día a día: «Llevamos un ritmo de vida que no nos deja ni pararnos cinco minutos a respirar. Se nos olvida de dónde venimos, no desconectamos… La verdad es que plantar tus propias verduras libera estrés mental, y comerlas es ganar en salud física». Y encima, si sigues las pautas de Del huerto al puchero vas a obtener resultados estupendos, así que disfrutarás de verdad en la mesa. Porque ese es el otro gran beneficio de tener un huerto: saborear hortalizas auténticas y no ese sucedáneo de verduras al que nos hemos acostumbrado. Floren adereza este libro con 40 recetas, sencillas y resultonas, que puedes hacer con ingredientes sacados de tu huerta. Verás qué diferencia al cocinar tus propios productos, la misma que hay entre comer con hambre o sin ella. «De la huerta uno aprende a tener paciencia, a ser humilde. Ahora lo que manda es la urgencia, y trabajar la tierra supone dedicarle tiempo a algo que no tiene resultados inmediatos, pero también contactar con su energía y volver a lo que de verdad importa. En esta vida, el que siembra cosecha». Palabra de agricultor.