España vuelve a encomendarse al turismo ‘prestado’ para salvar el año

18/06/2013

Expansión. David Page. 
El turismo español ha sido el gran beneficiado de la inestabilidad política que han vivido sus destinos rivales del Mediterráneo desde el estallido de la primavera árabe. A las puertas del verano, el sector ve ahora probable recibir parte de los turistas que reconsideren ir a Turquía si las revueltas persisten. Enfrentamientos entre manifestantes y policía en Estambul. El turismo español vive en un ambivalente escenario de luces y sombras... en el que a la postre están ganando las sombras. El boom de llegadas de turistas extranjeros no ha servido para compensar el auténtico desplome del negocio que generan los clientes españoles. Mientras que la cifra de visitantes internacionales han estado cerca de sus máximos históricos (2011 y 2012 fueron el cuarto y tercer mejor año de la historia turística por número de llegadas) y los ingresos por turismo de la balanza pagos han marcado dos récords consecutivos, el parón de la demanda nacional llevó al sector el año pasado a entrar en recesión después de varios años de expansión. Ganan las sombras. Después de tres años con el turismo creciendo muy por encima del conjunto de la economía española (en 2011 el sector creció cuatro veces más que el PIB), en 2012 el PIB sectorial entró de nuevo en números rojos, con una caída del 1,6%, según los datos del lobby Exceltur. En 2013 la situación sigue siendo similar: en lo que va de año las llegadas de turistas extranjeros crecen, pero la desaparición del cliente español hace que el sector siga en recesión (el PIB turístico cayó un 3,2% en el primer trimestre del año). Y las perspectivas iniciales para el conjunto del año son también negativas, y de momento apuntan a cerrar 2013 con una caída de la actividad de en torno a un 1%. Los profesionales del sector no cuentan con una recuperación de la demanda española durante este año. Y la crisis económica europea no invita al optimismo para prever fuertes subidas de las llegadas de extranjeros: crecerán las visitas y aumentarán muy probablemente los ingresos, marcando de nuevo récord, pero no lo harán con la suficiente fuerza para compensar el parón del negocio vinculado al cliente nacional. Sin embargo, la industria turística española augura que las revueltas de las últimas semanas en Turquía pueden acabar siendo un inesperado revulsivo para su negocio. "Es probable que haya algunos turistas que reconsideren su destino y España sería un destino favorecido", explicaba ayer José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, informa Europa Press. "Los problemas de momento están acotados a Estambul y algunas grandes ciudades, pero pueden generar cierta propensión menos favorable a visitar algunas zonas turísticas turcas. Desde luego, España sería la principal candidata para recoger ese flujo de posibles turistas que pudieran desviarse de Turquía". Las protestas que desde principios de mes se mantienen en la capital y otras grandes ciudades turcas contra el Gobierno del islamista Recep Tayyip Erdogan podrían afectar al turismo del país. La magnitud del golpe al sector turístico turco dependerá de durante cuánto tiempo persistan las revueltas contra el autoritarismo del primer ministro, sobre todo porque llegan a las puertas de la temporada alta del verano. España podría así beneficiarse así otra vez de los problemas de otros destinos vacacionales del Mediterráneo, como ya sucedió con la importante redirección de flujos turísticos que se produjo en 2011 con las revueltas de la primavera árabe. El impulso de la primavera árabe Los destinos vacacionales españoles, muy singularmente Canarias, captaron gran parte de los turistas europeos que dejaron de ir a las playas del Magreb en 2011. Las revoluciones en Túnez y Egipto, la guerra en Libia, incluso tímidos levantamientos en Marruecos se sucedieron durante ese año. Según los grandes touroperadores europeos España fue el destino elegido por aproximadamente tres cuartas partes de los turistas que sin esa inestabilidad habrían viajado a los destinos del norte de África. El PIB turístico se disparó ese año de la primavera árabe un 2,6%, cuatro veces más de lo que creció el conjunto de la economía española. Según las estimaciones del sector nacional, sin el revulsivo que supuso la captación de esos flujos prestados de visitantes, el turismo español habría elevado su actividad tan sólo un 1% o un 1,2%. La diferencia entre uno y otro escenario equivalió a una aportación adicional de unos 1.800 millones de euros en el conjunto del valor de la actividad turística española. El PIB turístico nacional tenía al cierre de 2012 un valor aproximado de casi 113.200 millones de euros. De confirmarse las estimaciones iniciales para el conjunto de este año, con una caída del 1%, el PIB sectorial quedaría en apenas 112.000 millones. Está por ver si las protestas en Turquía acaban teniendo efecto en la demanda de los destinos españoles. Que el sector nacional consiga salvar tan sólo la mitad de la caída prevista para 2013 implicaría una inyección para la economía de unos 600 millones de euros. Todo un bálsamo para un sector que afrontará casi con toda seguridad su segundo año consecutivo en recesión.