‘LA VID, EL VINO Y EL CSIC’

21/10/2015

 LA EXPOSICIÓN DEL JARDÍN BOTÁNICO ‘LA VID, EL VINO Y EL CSIC’ PONE DE RELIEVE LA TRASCENDENCIA DE LA VITIVINICULTURA EN LA HISTORIA Y LA CIENCIA A TRAVÉS DE UN RECORRIDO POR DOS SIGLOS DE INVESTIGACIÓN 

El CSIC, precursor en el ámbito del conocimiento de la vitivinicultura, cuenta con más de 20 patentes registradas solo en este sector

 

Las investigaciones testimonian que tanto en la prehistoria, como durante la cultura ibérica y tartésica, en la época romana o en Al –Andalus, pese a su prohibición, el consumo de vino era habitual en todas las escalas sociales 

El Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) acoge hasta el próximo 31 de diciembre la exposición ‘La Vid, el Vino y el CSIC’, un recorrido por el pasado y el presente de 200 años de investigación multidisciplinar desarrollada por el CSIC en relación al sector vitivinícola. 

Dividida en dos grandes áreas de conocimiento: humanidades y ciencias experimentales, la exposición evidencia en más de 100 paneles informativos la trascendencia de la cultura del vino y la vid como parte de la singularidad de España y los pueblos del Mediterráneo: su influencia en el arte, en la música, en la literatura y la arquitectura, incluso en la evolución del idioma y del paisaje a lo largo de los años; así como su importancia desde el punto de vista económico, científico y de la salud.

Precursor en este ámbito de conocimiento, el CSIC cuenta con más de 20 patentes registradas. La transferencia de conocimiento a las empresas derivada de sus estudios ha sido fundamental para convertir al sector en motor económico y contribuir a su proyección exterior. Con más de 5.000 bodegas, actualmente genera el 1% del PIB nacional, siendo España el segundo mayor exportador de vino del mundo. 

El recorrido por ‘La Vid, el Vino y el CSIC’ comienza con un repaso por el centenar de variedades de vid que existen en España y cuyo origen se encuentra en la Vitis vinifera, una planta de origen mediterránea que a lo largo de los siglos se ha ido cruzando, de manera natural o por acción del hombre, dando origen al importante patrimonio cultural y agrario que existe en España, el primer país del mundo en superficie de viñedo y un ejemplo de diversidad en cuanto a zonas vitícolas, con 69 Denominaciones de Origen. La exposición dedica un lugar destacado al herbario más antiguo del mundo, que data de 1802 y es obra del ampelógrafo Simón de Rojas Clemente, primer científico en establecer un método para describir las diferentes variedades de vid.

Yacimientos arqueológicos que, desde 1997,  investigan científicos del CSIC y que datan de la antigua Mesopotamia y Egipto ponen de manifiesto que, ya entonces, la vid y el vino formaban parte de la vida cotidiana del hombre para su deleite y disfrute como alimento, medicina o incluso cosmético. Son numerosas sus referencias en escritos bíblicos, en la literatura, en lugares de culto y necrópolis o en pinturas murales que se pueden observar en la exposición, donde se analizan sus técnicas de cultivo y redes de distribución y comercio, desde la antigüedad, pasando por la Edad Media, hasta nuestros días. Las investigaciones testimonian que tanto en la prehistoria, durante la cultura ibérica y tartésica, en la época romana o en Al –Andalus, pese a su prohibición, el consumo de vino era habitual en todas las escalas sociales. 

La exposición se centra, además, en las investigaciones desarrolladas en torno a la relación vino y salud y las propiedades de compuestos presentes en la uva y el vino. A lo largo de los últimos años han sido claves los estudios del CSIC sobre el resveratrol, considerado una revolución por sus propiedades antioxidantes; o los últimos ensayos que apuntan al uso de polifenoles en el tratamiento de afecciones intestinales, bucales o su utilización como complemento para el tratamiento de determinados tipos de cáncer. 

Cómo adaptar el cultivo al cambio climático, cómo afectará éste a las enfermedades de la vid y la forma de combatirlas o cómo aprovechar los residuos y productos derivados de la producción del vino ocupan la parte final de la exposición que recrea, además, una bodega experimental, o un laboratorio de microbiología y muestra  los últimos avances tecnológicos de la viticultura de precisión, como el empleo de DRONES. 

Con la participación de 29 centros de investigación y más de 100 científicos del CSIC y la colaboración de nueve bodegas pioneras en su apuesta por la I+D+i: Bodegas Terras Gauda, Grupo Estévez, Abadía da Cova, Vega Sicilia, Freixenet, Herederos del Marqués de Riscal, Lustau-Grupo Luis Caballero, Borsao y Alto Moncayo, además de otras entidades como la Plataforma Tecnológica del Vino de España, la exposición tiene como objetivo convertirse en punto de encuentro entre investigación, sociedad, industria, gastronomía y cultura .