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Comentario
La capacidad de sorprender de Bittor Arginzoniz es ilimitada. Prosigue con la revolución de la hoguera que tanta celebridad le ha proporcionado; ahora con el título de “la hamburguesa”. Una curiosa y, sobre todo, nobilísima hamburguesa, que tiene por protagonista al cerdo iberico de bellota, confeccionada, para ser exactos, con carnes frescas de presa, secreto y cabezada, condimentadas con pimiento choricero, ajo y sal. Se moldea el picadillo como si fuese una terrina, se pasa brevemente por la parrilla, sale dorada por fuera y roja en su interior, tan sólo caliente y aromatizada con las fragancias de la leña. Se presenta laminada, a imagen y semejanza de un trozo de chuleta.
La máxima expresión del cerdo iberico en fresco aderezado con sensaciones históricas: chorizo y brasa.
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