7,5

Goizeko Wellington

Jesús Santos y David Marcano
Jesús Santos y David Marcano
Nazionalita: España
Localita: 28001 Madrid
Indirizzo: Villanueva, 34
mapa
(+34) 915770138
Chiusura:: Domingos
Prezzo: 75/130 €
Menu di degustazione: 86 €


  • Ostras a la plancha con escabeche de algas
  • Ostras a la plancha con escabeche de algas
  • Carpaccio de carabineros de bacalao
  • Carpaccio de carabineros de bacalao
  • Gamba roja a la plancha con bloody mary y guacamole
  • Gamba roja a la plancha con bloody mary y guacamole
  • Merluza al vapor con refrito de algas, ajo y guindilla
  • Merluza al vapor con refrito de algas, ajo y guindilla
  • Bacalao Club Ranero
  • Bacalao Club Ranero

La crisis no hace mella en este restaurante; el mejor afectado entre los de alto nivel en la capital. Bien sabido es que Jesús Santos es un psicólogo de la vida, del negocio... un avispado que pone todos los medios para garantizarse el éxito, éxito clamoroso. Seduce al cliente con un trato impecable, que le hace sentirse importante. Y también con su mensaje gastronómico: dispone a la entrada del restaurante unas exuberantes bandejas de percebes, ostras, quisquillón, cigalas, langostinos, gambas... que inmediatamente convencen, se instalan en el cerebro ¡Vaya producto con el que se trabaja esta casa! Luego en el plato prima la efectividad. Don Jesús define perfectamente en carta el estilo: “Sólo somos artesanos”. Por tanto, al Goizeko Wellington se va a papear bien: materias primas cualificadas, cocciones precisas, sabores tradicionales, alguna filigrana para dejar constancia de la profesionalidad culinaria y elegancia sobria en la escenificación.
Lo mas iteligente es alternar las especialidades con algunas novedades. En esa dirección, resulta obligado demandar las almejas, realmente voluminosas, carnosas y manjarosas, realzadas por una impecable salsa de aceite, ajo y perejil. Tampoco se puede prescindir de las kokotxas a la plancha, formula que Santos lanzó a la gloria en Bilbao. Ni de los pequeños canapés de merluza rebozada, que se ejecutan doctoralmente, que se ofrecen con pimientos rojos o con chipirones en su tinta. Y muchos menos del bacalao, sea cual sea la versión, por ejemplo, al pil pil, o al Club Ranero, éste con un hermoso lomo inmaculado y tornasolado, realzado a las mil maravillas por la salsa y las verduras.
Cabe permitirse algunas licencias para completar el pequeño festín. Puede ser la ensalada de ostras sobre gelatina de algas con granizado de gin tonic. Mejor aún las ostras a la plancha, tibias, sobre un suave y exquisito escabeche potenciado por un caldo de algas. Antológica por jugosidad y sabrosura la gamba roja, gigante, sobre Bloody Mery con guacamole. Colosal el lomo de merluza -¡Qué bicho!- al vapor con refrito de algas, ajo y guindilla. Siendo el capitulo de pescados superior al de carnes, no por ello hay que dejar de disfrutar el jarrete de ternera blanca con tuétano y crema trufada de patatas, el escalope de foie gras a la plancha con uvas y la estelar hamburguesa de buey enroscada en tocino Joselito con puré de patatas y trufa negra.